23 de agosto de 1812 : Belgrano y el "Exodo Jujeño"


La derrota de Huaqui echó por tierra las esperanzas de un fácil triunfo por el norte. Los hombres salvados del desastre son recibidas por Pueyrredón en Jujuy y bajan lentamente hasta Salta.

Al renunciar Pueyrredón a conducir el Ejército de Norte y retornar Juan José Castelli a la ex capital del virreinato, El gobierno de Buenos Aires designó a Manuel Belgrano para reorganizar la fuerza y marchar hacia el norte.

En Yatasto los encuentra Belgrano, quien recibe los 8O0 hombres, reliquia del ejército del Norte, sin armas, desmoralizados, incapaces al parecer de luchar, otra vez, contra las tropas del invasor español

La revolución parecía estar perdiendo la fuerza que le había dado origen.

En el Triunvirato, Bernardino Rivadavia y sus aliados no eran partidarios de seguir la Revolución. Estaban atentos a las noticias provenientes de Europa.

El imperio Napoleónico se resquebrajaba., crecía  en España la esperanza de que algún día, Fernando VII volvería al trono.

A ese día futuro temían los porteños conservadores. ¿Cómo convencer a Fernando, de que la Revolución se hizo en su nombre?.

El Triunvirato prefería negociar con los realistas americanos y bajar el perfil de la Revolución. Temían al castigo, a la implacable represión con que ya se había castigado a otros rebeldes americanos.

Para esa tarea Belgrano no era el hombre indicado, al hacerse cargo, expulsó al obispo Fray Nicolás Videla del Pino, de Salta por tratar de herejes a los porteños; también echó de Jujuy a todos los que fueran sospechosos de estar en contra de la causa americana. El General Manuel Belgrano quería la Revolución. No estaba dispuesto a negociar, ni a ceder un palmo de la libertad conseguida.

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